Ayer fue un día de lo más sorprendente. En principio no iba a hacer nada del otro mundo pero todo cambió inesperadamente.
Quedé con mi amigo Ezequiel en Atocha a las dos para comer un bocadillo de calamares de "El brillante". Tuve que llamarle y decirle que me retrasaría, que llegaría a y media pero, cuando quiero darme cuenta (yo iba escuchando lo "último añadido" en mi mvl y no fui consciente), eran y diez y yo todavía estaba en el primer autobús, dentro de Getafe, parada en un semáforo en verde...
Lo que finalmente me sacó del mundo "Mika" y me trajo de nuevo a la realidad fue ver a un chaval intentando pegar al conductor del autobús en el que yo iba montada. Este chico saltó para darle un puñetazo a través de la ventanilla y el que cobró fue él porque el conductor estaba en una posición más elevada. Acto seguido vino un amigote para ayudarle, el conductor cerró la ventanilla y aguantó el chaparrón de golpes que propinaron al cristal hasta que pudo salir de allí. Creo que básicamente lo que sucedió fue que algún listo había dejado el coche mal puesto y el autobús no podía pasar... No sé si el listo era el chico, el amigo o quién narices era pero se lió una bien gorda que me retrasó (por segunda vez en una sola mañana) y que me dejó bastante nerviosa. Cuando llegamos al final del recorrido y la gente bajó, yo me acerqué al conductor para preguntarle cómo se encontraba y qué había sucedido y eso es lo que me dijo.
Después de un segundo viaje en autobús logré reunirme a las tres de la tarde con mi amigo y por fin nos comimos el famoso bocadillo. Una vez culminado el magnífico plan del día no sabíamos qué hacer así que decidimos improvisar. Caminamos por El Paseo del Prado y topamos con una exposición de "Palladio". Realmente hicimos un esfuerzo por convertirnos en personas cultivadas pero, entramos sin saber quién era Palladio, y salimos sin saber quién era Palladio... Estaba claro que no nos apetecía y, cómo no, a la salida bromeamos sobre ello diciendo que nos sentíamos diferentes; que parecíamos personas nuevas con toda esa información (que era ninguna) dentro de nosotros. Pese a no poder parar de reir con nuestra ironía, tuvimos que admirar a toda esa gente que sí tiene curiosidad e interés por visitar esos lugares pero, claro estaba que ese día, ése no era nuestro sitio.
Y, ¿cuál es nuestro sitio? El cine. Y allí que fuimos. En un principio no sabíamos cuál era el más cercano y nos dejamos asesorar por algunos desconocidos que nos cruzamos por la calle. Les hicimos caso y fuimos a Serrano. Nos bajamos bastante lejos de las salas pero, como a Eze se le metió en la cabeza que en la calle Serrano hay mucho pijo, aprovechamos el paseo para presumir de nuestras mansiones, de nuestros millones y de nuestros incompetentes mayordomos (para no ser menos, claro...). Cuando por fin encontramos los cines, no había ninguna película que nos satisfaciera y nos tocó ir a Callao (donde Eze había sugerido ir desde un principio, la verdad sea dicha). Allí había más variedad pero pensamos que en Princesa el abanico sería todavía mayor y fuimos hasta Plaza España. Por fin encontramos una que nos llamó la atención: "500 días juntos". Entramos y, para nuestra sorpresa, la peli era en versión original subtitulada. O sea, que nos metemos a ver una comedia romántica (no olvidemos que no estamos hablando de "Ágora" ni nada de eso) y encima nos toca tragárnosla en V.O., ¿no? Pues naaada. ¡Eso que nos llevamos!
Al finalizar el film (muy divertido, por cierto. Estuvo genial), no sabíamos qué hacer. Ya eran las ocho y media de la tarde (eso es lo que en realidad hicimos en todo el día: nada) y a mí se me ocurrió sugerir un karaoke. Evidentemente, ¡no íbamos a ir a un karaoke, a las nueve de la noche (que seguro que no hay nadie), un sábado, nosotros dos solos!
¿Ah, no?
¡En qué hora! Eze quería karaoke, ¡pues toma karaoke! Fuimos a un ciber, nos informamos y escogimos el que hay en Avenida de América. Mientras nos dirigíamos allí, en el metro, oímos a un perro ladrar. Miramos a nuestro alrededor y justo a mi lado, una señora con un carrito... Debajo de la manta que tapaba el carrito, un perro con más mala hostia que na'. Estará asustao (pensé). ¡Hola! (Le dije).
...
Menuda lié. El perro ladrando, una bestia de 7 kilillos incontrolable y to el vagón mirándome y riéndose. La señora sujetando a la fiera de pelo gris y yo acojoná y asumiendo que, en realidad, no tengo tan buena mano para los animales... (Claro, que yo no sabía que los gremlis se vuelven locos con el agua y con un "hola"...).
Cuando llegamos al karaoke, Eze y yo cantamos juntos "No me crees" de "Efecto Mariposa", "Vete y pega la vuelta" de "Pimpinela" y me obligó a cantar "It's raining men" entre otras. Nuestras actuaciones tuvieron mucho éxito entre toda la gente del inserso que había allí (se ve que la entrada estaba prohibida a menores de 50 pero que con nosotros y otro grupo de chicas hicieron una excepción). Al final congeniamos muy bien con dos de ellas cuando se marcharon las demás y hemos quedado en volver todos juntos (sus amigos y los nuestros) algún otro dia.
Todavía, a las doce y media de la noche, cuando salimos del karaoke, a mí se me ocurre salir de fiesta por Huertas. Estábamos indecisos. Yo quería pero él no. Subimos a un vagón, le convenzo y bajamos, se raja y cambiamos de nuevo, se anima y volvemos a cambiar... La una y el metro que lo cierran. ¿Qué hacemos? ¡Vamos! Nos bajamos, nos damos cuenta de que no había otra forma de llegar a Huertas que no fuera en taxi, decidimos que no queremos gastar más dinero, volvemos al andén y no hay más trenes. ¿Nos han cerrao? No jodas que al final nos toca cojer un taxi... Bueno, pues pa ir en taxi a casa nos vamos de fiesta. Nos cruzamos con gente. ¿Es que no está cerrao el metro aún? No. Adiós al taxi, adiós a la fiesta. Regresamos al andén (sencillamente aún no había puesto el cartelito luminoso que anunciaba al próximo tren), cogimos el metro y, finalmente, cada uno se fue a su casa...
Y ése fue mi día. Debe de resultar muy largo y aburrido para quienes no lo vivieron conmigo y ahora lo están leyendo pero me apetecía mucho contarlo.
Así que, después de todo eso (y de casi convencer a Ezequiel para que "entrara a la estación de Atocha" por la salida de un parking mientras yo me iba por la verdadera entrada con la intención de "encontrarnos en el andén"), puedo decir que me lo pasé genial y que improvisamos de-puta-madre.
1. Conversación: - ¿Qué hay hoy de comer? - Mmmm... No lo sé. - ¡Ah! ¡Pues qué rico! - Sí. Pero llena mucho...
2. Reflexión: Tengo tropecientas mil cremas de cuerpo que compré en Mercadona recomendadas por mi prima. Crema hidratante de almendras (para pieles muy secas), crema anticelulítica, crema antiestrías y crema reafirmante de senos.
Y la pregunta es: ¿qué ocurriría si accidentalmente me aplico la crema reafirmante de senos donde no es?
*Mantener fuera del alcance de los niños. No ingerir. En caso de contacto con los ojos, lavar con abundante agua. En caso de una mala aplicación, llame al teléfono del cirujano que especificamos justo debajo de la fecha de caducidad...
Tengo la misma piel seca, la misma celulitis, las mismas estrías y los mismos senos poco turgentes (siempre que leo la palabra "senos" va acompañada de "turgentes" y me apetecía decirlo).
Reflexión: prescindir de las cremas y a llamar directamente al cirujano.
Unas cuantas entradas más abajo publiqué hace unas semanas una historia que titulé "Astérix y Abuélix". En ella cuento la divertida tarde que pasé haciendo compras acompañada de mi abuela y su amiga pero no conté algo que sucedió y que ayer vino a mi memoria.
Aquella tarde, mi abuela no paraba de quejarse y de decir que le dolía una pierna. Se iba agarrando a mi brazo y nos pedía constantemente (con cara de sufrimiento, claro) que dejáramos ya de ver tiendas porque estaba cansada y no podía más. El tour de tiendas en realidad no había hecho más que comenzar y a nosotras nos apetecía un montón terminarlo así que sugerimos a mi abuela que se fuera a una cafetería y nos esperara allí.
En pleno debate, vemos a lo lejos a otra vecina y, de repente, mi abuela se suelta de mi brazo, cambia su posición de abatimiento y debilidad por una postura mucho más erguida, se coloca la blusa y se dirige contentísima de la muerte hacia ella para saludarla sin cojera alguna... ¡Había desaparecido! Así que claro, mientras ella cascaba, yo le decía a Tere anonadada:
- ¿¡Has visto!? - ¡Sí! - Pero, ¿¡será posible!?
Por supuesto, no hace más que terminar su coloquio con la vecina y empiezo a imitarla para que me vea...
- ¿Quién soy, quién soy? ¡Ay! (Me pongo a cojear). ¡Ay! (Miro al frente y, a paso ligero con los brazos extendidos) ¡Hombre, Charo!
El caso es que las tres no reíamos y a la jodía no le quedó otra que reconocer que había exagerado.
- Es que no me apetece seguir; estoy harta ya. Que cada vez que vienes nos tienes toda la tarde mirando ropa. - Bueno, cuentista, tira pa la cafetería que luego vamos nosotras.
Y ahí quedó el cachondeo hasta ayer. Que fui a comer con ellas para celebrar el santo de Tere y nos pusimos a recordarlo. El caso es que fue tan gracioso que le pedí a mi abuela que recreara la situación mientras yo la grababa con el móvil y eso hizo. Éste es el resultado y así fue como sucedió el reencuentro curativo...
*Que conste en acta que mi abuela tullida sabe que esto lo subo a internet y que lo va a ver mucha gente, ¿eh? Que se lo he explicado y ha accedido encantada...
Esta noche he ido a ver Ágora; la nueva peli de Alejandro Amenábar.
No me preguntéis qué tal ha estao porque soy muy mala haciendo críticas. (Mi película favorita es 10 razones para odiarte así que imagináos). La verdad es que si me hubiera encantado lo diría pero, como tampoco me ha hecho especial ilusión y estamos hablando de "AMENÁBAR", me da miedillo decir algo malo por si termina resultando evidente mi falta de criterio.
El caso (que siempre me enrollo) es que cuando mi madre ha llegado de trabajar este medio día le he dicho: - ¡Mama! (Como si fuese una idea brillante), ¿quieres que vayamos esta tarde al cine a ver Ágora? - ¡Ah! Pues sí, vale. (La primera vez que me cuesta tan poco convencerla de algo). - ¡Mama!, ¿me harás el disfraz para mi fiesta de cumpleaños? - ¡Ah! Pues no. (Ya decía yo...). - Bueno, pues si te parece, vamos al pase de las 22:20h. y cenamos antes por ahí porque, como habrá mucha cola para sacar las entradas... Vamos a las 20:30h. o así, las sacamos y tomamos algo tranquilamente hasta que sea la hora. Porque además, un viernes, el día del estreno, se agotarán pronto. - ¿Tú crees? ¿Tanta gente irá? - ¡Puf! Es AMENÁBAR, mama. Su reputación le precede. - Sí. ¿Qué es lo que había hecho el Amenábar antes? - (Bueno, precederle, precederle, lo que se dice precederle... Tampoco). Por ejemplo, "Los otros". - ¡Ah! ¡Es verdad! Bueno, vale. Pues eso hacemos.
Y a las 20:30h. como dos relojes en la puerta del cine. To petao, claro (nunca pensé que utilizaría esa expresión), esperamos la cola sobradísimas de tiempo y, cuando llega nuestro turno, orgullosa entrego mis dos entradas de descuento de la vez anterior (que además caducaban hoy) y llena de satisfacción debido a nuestro ingenioso y calculado plan que tan redondo estaba saliendo digo: - Dos entradas para "Ágora" a las diez y veinte. ¡Ja! Y la chica responde: - ¿Fila 1 centrada o fila 3 lateral? - Perdone, señoritaestoyalgosorda, no ha debido entenderme: "ÁGORA" a las DIEZ Y VEINTE. - ¿FILA 1 CENTRADA O FILA 3 LATERAL?
O sea, que planeo la tarde a las tres del medio día pensando que así podríamos incluso elegir con total libertad el asiento que queremos y resulta que la gente ha comprado las entradas a las tres del medio día mientras yo planeaba la tarde, ¿no? Bueno. Pues de nada. Gochos de mierda. Coged, coged, coged sitio. No sea que alguien se adelante... ¿Por qué coño no os habéis ido de puente? ¿Eh? ¿Eh? ¡Joder con la crisis!
- Pues no sé qué decirle. Mama, elige tú. Que con tanta opción cualquiera se decide...
Y, al final, fila 3 lateral. (Dentro de lo malo, ha sido la mejor elección).
Pero para colmo, están empezando los trailers y la gente ¡todavía entraba! ¡Pero seréis..! La sensación de poder que habéis sentido diciendo "fila 15, centrada, por favor" os ha embriagado, ¿no es cierto? ¡A mí me encantan los trailers y si hay gente pasando por delante cada dos por tres no hay forma de verlos! ¡Insensibles! No les bastaba con dormir delante de la puerta del cine la noche antes (que seguro que es lo que han hecho) para coger un buen sitio... Noo. Además, se permiten el lujo de entrar dos minutos tarde para restregarnos a todos que fueron más previsores y que eso les da derecho a hacer lo que quieran. Pues nooo señor. Ahí es cuando el acomodador debió decirles: - Lo siento, señoras y señores. Llegan dos minutos tarde y la sala se cierra con puntualidad. Si no están aquí a su hora, no pueden pasar. - Pero, ¿qué pasa con nuestras entradas? Caballero, ya las hemos pagado... - Ahhhh... Se siente. Ahora, los que están dentro, se redistribuyen y a los que no les gusten sus asientos, ocuparán los suyos. :) -Pero, pero... - Ni pero, ni nada. Si compran ustedes la entrada 12 horas antes, qué menos que ser puntuales. Y no que ahora herirán la sensibilidad de todo aquel que esté intentando esquivar cabezas pa leer las letras del principio desde una esquina con el cuello retorcío mientras ustedes pasan... ¡Hombre yaa!
Esta tarde hemos ido mi madre y yo al cine a ver "Los suplantadores" digo... "Los sustitutos" y, aunque la película ha sido un bodrio, nos hemos reído un montón.
Según la cartelera la película estaba protagonizada por Bruce Willis y cuenta una historia en la que los seres humanos utilizamos clones para nuestra vida diaria mientras los manejamos desde nuestra casa.
Pues bien, llegamos a la sala, nos acomodamos, vemos los trailers y de pronto empieza lo que creemos que es la peli.
Empezamos a ver nombres de actores españoles como Iván Sánchez (Hospital Central), Laura Sánchez (Los hombres de Paco), Lucía Hoyos (mmm... Una mu guapa y mu famosa) pero ni rastro de Bruce Willis. Ambientada en el 3000 y con mucha nave espacial todo parecía encajar: clones, futuro, disparos = Bruce... Todo está relacionado).
- Pues lo mismo ha salido y no lo hemos visto. Como estamos hablando... - Ya mama, (mama, que no mamá) pero aunque fuera eso, ¿cómo es que hay tanto actor español? - Pues hija, no sé. Será que es española y pa darle bombo han cogido al Brus Güilis.
Escenarios en Madrid y los actores doblados al castellano (pese a mover los labios en castellano también).
Esperando y esperando.
- Pues Bruce está tardando en aparecer... ¿A que me han vendido las entradas equivocadas? - ¡Anda, María! Pues sí. Estás tonta.
Después de cinco minutos, en grande y ocupando toda la pantalla: "CÍCLOPE"
- Joer. Ésta no es la peli. - Pues eso creo yo. Estos monstruos metálicos y futuristas (aunque futuristas) no tienen pinta de clones...
La gente empieza a incomodarse. A moverse inquietos en sus butacas. Escucho que un señor dice: "ahora la cambian".
- Mama, ese señor ha dicho que ahora la cambian. - ¿Se han equivocao entonces? - Pues supongo. No me ha parecido leer en la sipnosis que en el reparto hubiese tanto actor español. - ¡Ah! Pues que la dejen y después nos pongan la otra gratis; por equivocarse. ¡Ahora no nos la van a quitar! - Pero mama, si es una mierda y no nos estamos enterando de nada. - Bueno. Pero a lo mejor ahora nos gusta, nos la cortan y ¿qué? - Esto es subrealista. Esto se merece una entrada de blog. Pero, ¿nadie va a preguntar nada? ¿Por qué nadie hace nada?
María (me dije), si quieres una entrada de blog, qué menos que protagonizarla tú pa tener algo que contar...
- Mama, sujeta las palomitas. - ¿Adónde vas? - Pues a hablar con el acomodador a ver qué coño es esto.
En ese momento creo que me convertí en la esperanza de todo el cine (o al menos eso era lo que esperaba que pensaran. ¡Hombre! ¡Alguien que nos hará ver la luz! Gracias muchachita maja. Infórmate y nos cuentas).
Así que me he levantado (yo sola por cierto. Todos estaban confundidos pero no se ha levantao ni Dios), he bajado mis 14 filicas (de las 15 que tenía en la sala) y me he dirigido al chico. Entonces ha empezado a bajar más gente (sí, ahora, noo tee joode) y por fin obtuvimos respuestas:
- Mire usted (le he dicho), no es que tenga yo nada en contra del cine español (salvo pagar 7 euros por una entrada) pero es que no era en esto en lo que yo tenía pensao hacer mi inversión. ¿Es ésta la peli de Bruce Willis y está tardando mucho en salir o me he equivocao de sala? - No. Es un corto español. Después empieza la peli. - ¡Ahhh! Pues haber empezao por ahí, joder.
He subido y todos me miraban fijamente como diciendo: cuenta, cuenta...
Así que, he alzado un poco la voz (lo suficiente como para que me escuchara media sala) y he dicho: - Si queréis saber lo que pasa, bajad vosotros y preguntad, vagos de mierda.
No. He dicho:
- Que esto es un corto. La peli empieza después.
Y ya, cuando hemos visto un coche de policía volando por los aires, hemos respirado tranquilas porque nos hemos dado cuenta de que ésa sí era la de Bruce. :)
Por lo visto (lo he mirado ahora en internet para intentar indagar), ese corto era el telonero de "Los sustitutos". Como Bruce tiene tanto tirón, han decidido fomentar el cine español con esa peli... ¡Ah! Y se supone que "Cíclope" era en 3D pero a mí, ni me han dao gafas, ni me ha parecido que lo fuera.
Creo que cada gesto, cada movimiento, cada cosa que hacemos de forma inconsciente en nuestra vida diaria, podría delatarnos en algún estudio psicológico.
Estoy segura de que las personas con conocimientos sobre psicología pueden definir a otras con las cosas más triviales.
Por ejemplo, cuando vas a un cine. El cine al que yo voy tiene unas puertas que pueden abrirse tanto tirando de ellas, como empujándolas. Bien, una de mis teorías es que si eres de los que empuja, es porque eres una persona generosa y, si eres de los que tira, eres una persona egoísta.
Evidentemente yo no tengo ni idea pero podría significar algo parecido... En fin, hay dos opciones. Hay gente que tira y gente que empuja. Eso querrá decir algo, ¿no?
También puede significar que el que empuja es una persona... no sé, descuidada; que pasa de todo y, el que tira, una persona cuidadosa; que se preocupa.
Eso ya no lo sé. A mí se me ocurrió con el tema de la generosidad pero claro está que hay muchas más opciones (por eso sólo la gente que tiene idea de psicológia puede hacer estudios). Luego. Cuando remueves el café con la cucharilla. Si eres diestro (por ejemplo) y haces con ella círculos hacia la derecha (hacia "fuera") eres de los que expresan abiertamente sus sentimientos y, si haces las hondas hacia la izquierda (hacia "adentro") eres de los que los reservan para sí mismos...
Unas simples patatas. Cuando yo parto las patatas para hacerlas fritas, todas me salen más o menos iguales; con un grosor y un tamaño similar. Pero hay personas que las parten (y llevan muchos años haciéndolo; no necesariamente ha de ser un novato) ¡y cada patata parece de su padre y de su madre! Tanto es así que parece que las han partido siete personas diferentes... Y eso ha de deberse a algún factor psicológico. Así que, o yo soy una persona estable con un estado psicológico más o menos coherente y la otra persona tiene múltiple personalidad y, por tanto, un desequilibrio, o yo soy una amargada y una estirada (por lo que se deduce de la homogeneidad en el corte de mis tubérculos) y la otra persona alguien alegre y desenfadado que simplemente tiene un gran control sobre sí mismo (y sobre sus tubérculos, claro) pero ALGO significa.
Otra cosa. No es lo mismo decir: "vuélvete a poner el sombrero" que "vuelve a ponerte el sombrero". Obviamente, la forma correcta es la segunda opción pues la acción no es "volverse" sino "ponerse". "Vuélvete" es como redundar. Es querer hacer algo por segunda vez (pero para eso ya dices: "vuelve"). No hace falta que digas "vuélvete" para dar más énfasis y que se lo ponga seguro una vez más... Con que digas "vuelve", ya estás diciendo que lo haga otra vez (es la definición de la palabra la que lo dice) y, lo que quieres que haga otra vez es "ponerse" el sombrero. "Ponerse".
Esto, por sí solo seguramente no tenga ninguna connotación psicológica pero tenía ganas de decirlo porque la gente habla mal y cree que habla bien y me jode. Pero aún así, creo que a gran escala, este último ejemplo sí que serviría para definir a alguien. Por mi forma de escribir, por la alteración o la colocación adecuada de la sintaxis (y dependiendo de en qué momentos, frases u oraciones y de lo que en realidad queremos explicar y cómo), sí que sea válido.
Conclusión: no sé qué significarán todas esas cosas pero alguna explicación han de tener y no pararé hasta averiguar cuál.
Siento cierto rechazo hacia todas aquellas personas que saben que existen las normas y se limitan a acatarlas sin saber por qué.
. Un claro ejemplo de este tipo de gente es el camarero que nos atendió a una amiga y a mí hace unos meses en una heladería.
Según las normas del establecimiento, cuando ocupas alguna de las mesas de la terraza sólo puedes pedir cosas que hay en la carta. En ésta no figura un simple cucurucho de helado, que era justo lo que María Tocapelotas (como segundo nombre de pila) quería consumir... Pero su amiga deseaba un granizado y eso, sin duda, sí estaba en la carta.
Pues bien, ella pide lo suyo y, cuando yo pido mi cucurucho me dicen que no porque los cucuruchos no los sirven en las mesas.
- No quiero nada entonces. Le dije. - Vale. Respondió.
¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?¿?
Conclusión: puedo ocupar un lugar en esa prestigiosa mesa sin consumir (mientras tú pierdes dinero por ello, claro) pero, si me pido un cucurucho aunque sea dentro de la heladería para luego salir a comérmelo fuera (que huiera sido la segunda absurdez del día en caso de que el caballero hubiese entrado en razón), tengo que comérmelo de pie junto a mi amiga porque en la mesa no se comen cucuruchos, ¿es eso?
Y lo peor de todo es que era un negocio familiar, es decir, la increíblemente meditada norma que me impedía bajo cualquier circunstancia comerme un cucurucho mientras mi amiga bebía un granizado, la pusieron ellos. ;)
A 2Km a la redonda de las mesas, ¡NO SE PUEDE COMER NADA QUE NO ESTÉ EN LA CARTA! Mensaje captado.
. Otro caso de incomprensión respecto de este tema me sucedió hace unos días. Estaba en Alcorcón y quería volver a Getafe pero, casualmente, toodo Alcorcón estaba en obras y, donde normalmente se cogen los autobuses para ir a Getafe, ya no se cogían... Había que ir a la otra punta de Alcorcón (a patita) y, para ello, era imprescindible conocer la ciudad (y tener ganas de ir a patita).
Obviamente no quería ir a patita (estamos hablando de mí) así que cogí un autobús que me llevaba hasta el final del recorrido dentro de Alcorcón y que después iba hasta Getafe. Pero claro, cuando el recorrido finaliza, has de pagar un nuevo billete para ir dirección Getafe. Eso no era un problema porque llevaba dinero y mucho dolor de pies pero lo curioso es que, cuando llegamos al final del recorrido (estábamos solos el estúpidoconductor y yo), le digo:
- Para ir ahora a Getafe, ¿tengo que bajar, dejar este autobús y coger otro (en esta misma marquesina) porque su jornada acaba o sigue usted y puedo continuar en éste mismo? - Puedes continuar en éste pero has de bajarte y volver a pagar.
¿?¿?¿? (Démosle un voto de confianza, Mery).
- Sí, lo de que tengo que volver a pagar lo tengo claro pero, ¿es realmente necesario que me baje para volver a subir después?
(Al fin y al cabo estábamos solos. No es que fuera a sembrar el caos si voy hasta su asiento a través del pasillo...).
- Sí; es necesario. - Vaaale.
Así que cedí a sus exigencias, bajé, pasé por el lateral del autobús hasta llegar a la puerta y subí:
- Déjà vu. ¡Buenos días! A Getafe, por favor... :)
*Claro está que en esa casa beben demasiada sidra.
La bitácora es un elemento cilíndrico y de madera que los barcos tienen junto al timón. Antiguamente se guardaba en ella el llamado cuaderno de bitácora. En este cuaderno, los navegantes escribían y anotaban todas las experiencias vividas durante su viaje. Yo he encontrado cierta similitud entre el diario de navegantes y la historia de nuestras vidas, por lo que ése será el título de mi blog; ya que analizaré y contaré cosas sobre mí y mi gran viaje. Espero que os gusten mis teorías y mi particular visión sobre el mundo. Quién sabe, tal vez alguien se sienta identificado...
- ES LA ÚNICA PERSONA QUE TE ENTIENDE PORQUE, EN REALIDAD, ES LA ÚNICA PERSONA QUE NO TE CONOCE DE VERDAD. - A VECES MI IMAGINACIÓN ME JUEGA MALAS PASADAS. LOGRA QUE ME ADELANTE A LOS ACONTECIMIENTOS DANDO POR HECHO COSAS QUE, EN REALIDAD, NO HAN PASADO. - HAY GENTE QUE DICE QUE ME CONOCE PERO YO NO SÉ SI CREERLES. - EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ Y AHORA ME TOCA A MÍ CORREGIRLO. - TENEMOS UNA VIDA EN COMÚN, SOLO QUE ÉL TODAVÍA NO LO SABE... - TAN PRONTO COMO LLEGASTE, TE IRÁS. - YO ME HE HECHO A MÍ MISMO Y AHORA SÓLO ME ENTIENDO YO. - CUANDO TENGA DUDAS PREGUNTARÉ PERO CUANDO ESTÉ SEGURA PREFERIRÉ EQUIVOCARME CON MIS ERRORES QUE CON LOS DE OTRO. - TODO TIENE SOLUCIÓN. OTRA COSA ES QUE LA SOLUCIÓN NO SEA LA QUE ESPERAMOS... - NO IMPORTA LO INTELIGENTE QUE SEAS, NO IMPORTAN LOS CONOCIMIENTOS QUE TENGAS, NO IMPORTA CÓMO RAZONES... SIEMPRE VA A HABER GENTE QUE NO TE ENTIENDA.
Datos personales
María Paz
Getafe, Madrid, Spain
Me encantaría proporcionar más datos personales pero es que, son personales...
Como mucho, puedo poner mis aficiones:
-Me gustan "el cine palomitas" (ese que se hace únicamente con el objetivo de entretener y de obtener ganancias por ello) y el que va más allá de lo puramente comercial (si es que eso existe realmente) y cuyas finalidades son mostrar una moraleja que lleve consigo un montón de lecturas e interpretaciones y adoctrinar al mundo con sus sanos argumentos.
-La música en general y Bon Jovi en particular.
-Y... la serie completa de "Embrujadas".