Mola sentarse delante del ordenador con la firme intención de escribir algo (aunque aún no sepas qué), acompañada de la ténue luz de una lamparita y a la espera de que la inspiración llegue para poder dejarte de tanta gilipollez e ir al grano... A mí por lo menos me hace sentir importante o mejor dicho, hace que parezca que, el hecho de escribir una humilde entrada de blog redactada por una simple aficionada, tiene encanto. Definitivamente, el crear ambiente y tener la convicción de que los escritores importantes lo hacen de esta forma, merece la pena.
Minutos después de haber escrito el párrafo anterior, creo que lo que podríamos llamar inspiración ha llegado y he decidido contar algunas anécdotas. Pero claro, para eso primero he de poneros en situación, para que os orientéis cronológicamente y entendáis cada palabra de la historia.
Veréis, todo empezó cuando, El Día de mi Comunión...
Es broma.
Me remontaré tan sólo un poco y lo haré muy brevemente (creo. Según vaya escribiendo, veré si me recreo más o menos; todo depende de la cantidad de bromas por segundo que pueda introducir).
Como ya he comentado en entradas anteriores, mi familia vive en Murcia y, al estar allí durante un par de semanas, he tenido ocasión de recordar algunas cosas muy divertidas protagonizadas por mi peculiar abuelo.
Se llama Pedro aunque en el pueblo (y su mujer también) le llamen Perico. Tiene 90 años recién cumplidos y muchísima energía. Más o menos la misma que mala hostia. Tiene un carácter muy muy fuerte y, si además a eso le añades que nunca fue al colegio ni recibió una educación, imagináos lo difícil que resulta a veces comunicarse con él... Bueno, puede que ser sordo también dificulte de algún modo la misión pero, lo mires como lo mires, es difícil convencerle de las cosas más racionales y razonables. Es cabezón, qué se le va a hacer. Pero, a pesar de todo esto, es una de las personas más generosas y desinteresadas que conozco. Tiene un corazón de oro y, además de espléndido con su famlia y con todos, es una bellísima persona. Es de esos hombres que te agradecen un favor toda la vida. Jamás lo olvidará y siempre hará todo lo que pueda por ti, cueste lo que cueste.
En una ocasión nos enseñó contentísimo sus gafas nuevas y nos contó que se la había jugao al de la óptica. Decía que estaba harto de tener que graduarlas cada dos por tres dejándose un cojón y medio y que, la última vez, fue con un plan. Resulta que, cuando el oculista le pregutaba por las típicas letritas del cartel para averiguar lo que veía y lo que no, él decía a todo que no para que le pusieran mayor graduación y así le aguantaran más tiempo las que le dieran... Así que claro, el hombre decía que cada vez que veía los toros en la tele, parecía que le envestían él.
Otra de sus manías es la compra. Sabe con exactitud todo lo que hay y deja de haber en la nevera. Si cambias algo de lugar, estás perdido. Es él quien se encarga de ir al supermercado y tiene un control absoluto sobre los productos y los precios habituales. Tanto es así que una vez fue al Carrefour y, al ver en oferta los yogures (danones los llama él), las natillas, los flanes y todas esas cosas que normalmente se toman de postre, llenó dos carritos hasta arriba para aprovecharla. ¡Dos carritos! Repartió flanes entre todos los nietos (gracias a Dios estar a 400km de distancia en esas circunstancias tiene sus ventajas). Mis primos dicen que, durante meses, cuando abrían el frigorífico sólamente podían verse lejas y lejas llenas de flanes. Algunas incluso con varias filas... Esa época fue muy divertida porque, siempre que algún invitado pisaba "las casas de los flanes", se le ofrecía alguno.
- ¿Quieres un whisky? - ¡Sí! - Pues toma, un whisky y un flan.
Flan con nata, flan con frutas, flan con flan y flan, flan con galletas... Y todavía tuvieron que tirar más de una docena.
De hecho, mi abuelo mismo estaba tan cansado de la desmesurada cantidad de postres que compró que inventó un truco para sacerles el mayor partido antes de tirarlos (tenía que tirarlos, claro. Era imposible comérselos todos antes de que caducaran...). Como cargó en abundancia también con unas natillas de chocolate que por lo visto llevaban arroz (un arroz que además no le gustaba porque estaba duro), una mañana se puso manos a la obra, las abrió todas, las vació en un cazo, las calentó y, cuando el chocolate estuvo lo suficientemente derretido, puso un colador sobre un vaso, cogió el cazo, vertió las natillas y se bebió el chocolate dejando el arroz sobre la tela agujereada sin que supusiera un obstáculo...
Sé que hay muchas historias más de este estilo pero estoy pensando y ahora mismo no recuerdo ninguna así que, habréis de conformaros con éstas, que no creo que sean pocas.
El otro día estuve cenando en casa de mis primos con ellos y con sus amigos. Mi primo vive en Murcia (al igual que el resto de mi familia), tiene treinta y alguno y está casado con una de mis mejores amigas.
Nota: se convirtió en mi mejor amiga mucho tiempo después de que se conocieran. Nota 2: no acostumbro a ir a cenar a Murcia para amanecer al día siguiente en Madrid... Es que estaba pasando allí unos días.
Durante la cena hablamos de muchas cosas (sobretodo del amor) y descubrí que las conversaciones entre treintañeros respecto de ese tema distan mucho de las que estoy acostumbrada a escuchar. Se hablaba de sentimientos (cuando normalmente los hombres hablan de sexo) y, aunque evidentemente hubo más de un comentario caliente, en general, el balance que hago es que fue una conversación cargada de romanticismo y humor.
Como no se me permite escribir esta entrada dando los nombres reales de las personas que estuvieron presentes, para no hacernos un lío pondré pseudónimos que a la vez servirán para descibriles:
Mi prima sería Carrie; mujer de ciudad, ingeniosa, glamurosa y atractiva. Mi primo sería Miranda; mejor amiga de Carrie, trabajadora, independiente, pragmática, calculadora, sarcástica y ácida. Uno de los amigos sería Samantha; básicamente se tira a todo lo que se mueve hasta que se enamora y surge el conflicto... (Y el tema de conversación de toda la noche, dicho sea de paso). El otro amigo sería Charlotte; la romántica con ganas de vivir una vida de familia. Mucha humanidad y ninguna maldad. Y yo soy el extra que sale en algún que otro capítulo pero, como comprenderéis, no voy a ponerme un pseudónimo...
A lo largo de la velada, una de las cosas con las que más me reí (y el tema principal de esta entrada después de to el rollo que os he soltao) fue con una historia que contó Charlotte a cerca de "La virgen del pasico". Dice que hace más de 100 años alguien encontró un tronco de cerezo que se conserva intacto en una urna porque, por lo visto, es sagrado y milagroso. Cuenta que si pasas un clavel por el cristal y pides tres deseos, uno de ellos se te concederá.
*He de decir que Chalotte no estaba muy segura de que eso que me estaba contando fuera así exactamente y desde aquí le digo que hacía bien en no estarlo porque lo he mirado en internet y no tie na que ver con la historia real... Pero bueno, dicho esto:
nos contó que cuando era pequeña, su familia estaba pasando un mal momento económico y que todos (sus herma@s incluídos) decidieron ir al tronco a pedir que este aspecto mejorase. Para que el deseo fuese concedido sí o sí, acordaron pedir como deseo común que su padre encontrara un trabajo. A la semana siguiente, a su padre efectivamente le dieron un trabajo y Charlotte comentaba que, claramente, el deseo se le debió conceder a ella porque, a estas alturas de su vida, de los otros dos no ha vuelto a saber nada...
Esto me recordó también algo que mi padrino me contó una vez. Dice que, cuando era un niño, su madre le dijo que irían a La Fuensanta (una de las ermitas de Murcia) a agradecer al señor un deseo que había sido concedido. En principio, ese adorable niño estaba entusiasmado porque un taxi les estaba esperando en la puerta de su casa para llevarles a su destino y eso, en aquella época, no era algo muy común... No sabía qué pasaba pero, evidentemente, algo pasaba y además parecía importante. El taxi les dejó al principio de la larga, empinada, tortuosa y pedregosa cuesta que va hacia el Santuario y, nada más bajarse, su madre le dijo que se pusiera en las rodillas unas almohadas que había estado cosiendo y preparando durante todo un año porque habría de subir dicha cuesta arrodillado...
La cara de asombro de mi padrino no debía tener precio y, aunque le preguntó muchas veces, todavía no sabe qué puto deseo pidió su madre.
Conclusión: si a mi madre se le ocurre hacer eso, espero que el deseo no fuera importante.
Yo de momento voy a pedir un buen novio y a cambio (si se me concede antes de que muera de vieja o de algo peor), prometo dejar de beber Coca-cola durante un año. ¡Bueno, no! ¡Mejor! Prometo que mi padrino subirá por última vez la cuesta de La Fuensanta...
Con los codos.
(Ahora está muy bien asfaltada...).
Y me comprometo personalmente a hacerle los protectores.
Este fin de semana he ido a las fiestas de Getafe (como el fin de semana anterior) así que, además de decir lo cansada que estoy (es lo que tiene el sueño atrasao), voy a resumir cronológicamente en tres cosas lo que sucedió esta última vez.
Nota: a ver, quien dice resumir, dice esquematizar los sucesos... No voy a engañar a los lectores como los de Telecinco hacen con la audiencia. Que te anuncian durante una semana que Risto Mejode irá a "Sálvame", tú te lo crees, haces un esfuerzo sobrenatural y luchas con todas tus fuerzas por no dormir la siesta el día en cuestión después de una comida copiosa mientras el sueño y el hábito diario que has adquirido a lo largo de tu vida resuenan en tu cabeza y te dicen de forma muy sugerente "Mery, has de reposar" y luego resulta que Risto no es Risto sino un muñeco con su apariencia... Es indignante y no pienso hacer lo mismo. Por ello me retracto de la palabra mal empleada con anterioridad y además reconozco que me resulta imposible escribir (lo que no quiere decir que lo sea; simplemente cuestiono mi capacidad para contar brevemente las cosas) sobre cómo fue mi viaje en autobús sin explicar previamente su recorrido pues, si no lo hago, no podéis entender lo que sucedió... Y, como con el autobús, con todo lo demás. No puedo resumir la historia más; carecería de sentido...
Bien, el autobús al que subo para ir a la calle principal de Getafe pasa primero por El Sector III y después se va hacia Madrid así que, básicamente:
1. Cuando iba en el autobús, me di cuenta de que no estaba haciendo el recorrido habitual y me convencí de que sería por las obras. En principio así era pero, cuando un señor subió y el conductor le preguntó "¿a Madrid, verdad?", observé que algo no iba bien. Únicamente podían pasar dos cosas: o que sólo quedaran un par de paradas en Getafe y después se incorporaría a la carretera que va hacia Madrid (el señor no iba a coger un bus para Getafe quedando sólo dos paradas) o que sólo quedara UNA parada en Getafe y después se incorporaría a la carretera que va hacia Madrid (el señor no va a coger un bus para una sola parada).
Entonces fue cuando descubrí que estaba jodida. Yo pensaba que, aunque no hiciera el recorrido habitual debido a las obras, la segunda mitad del trayecto sería la de siempre porque así es como es siempre que hay obras... (Las obras siempre son en el mismo sitio, ¿vale?) Así que, al oir eso y llegar a todas esas conclusiones sobre las paradas en décimas de segundo (yo es que soy una bala atando cabos), me levanté corriendo hacia el conductor y le pregunté: _ ¿Es que ya no pasa usted por la calle Madrid? (La calle principal de Getafe). _ No. (Me respondió). Hemos cambiado el recorrido por las fiestas... _ ¿Por las fiestas? ¿Y qué hay de las obras? ¿¡Es que ya nadie cambia los recorridos por las obras!? ¡Maldita sea! ¿¡Y qué hago ahora!? (Mis sombras de ojos azul turquesa ya no dulcificaban tanto mis facciones). _ Pues bájate aquí y vas por esa calle todo recto hasta llegar a la estación de Getafe Central...
Vale. Por fin una frase que me resultaba familiar: estación Getafe Central. Me explico. Yo no salgo casi nunca de fiesta (excepto estos dos últimos fines de semana) así que no conozco mi ciudad porque, cuando me muevo por ella, voy en transporte público y cojo el que más cerca me deje del lugar al que quiero ir así que no estoy acostumbrada a patearme las calles... (Sólo conozco a la perfección los lugares más significativos y esa estación lo es). Por eso esa frase era tan importante. Porque tú me sueltas ahí, donde se encontraba el autobús, a la una de la madrugada y sin decirme esas tres palabras y me muero de un infarto porque no sé dónde estoy. Pero, sabiendo eso, me limité a seguir el gran palo rojo con el símbolo de Renfe hasta que llegué y esperé a que llegaran mis amigas (os recuerdo que yo había quedado en otro sitio). Superado esto:
2. A mitad de la noche, en plena calle y mientras disfrutábamos de un buen ambiente, vemos que una manada de seres humanos se dirige corriendo despavorida hacia nuestro grupo. ¿Qué pasa? (Nos preguntamos). Acto seguido, vemos que también se dirigen hacia nosotros un grupo de cinco tíos pegándole una paliza a otro... Entonces lo entendimos y decidimos correr como una manada de seres humanos en peligro de extinción para evitarles pero la curiosidad mató al gato. Era demasiado tarde. Los jóvenes agresivillos me llevaron por delante golpeándome LIGERAMENTE en un brazo. Ante esa situación, me agarré a una señal de tráfico (aunque no sin antes insultarles con mi cruel retórica... Pues todos sabemos que eso, doler a lo mejor no duele, pero desmoraliza que te cagas) y esperé rezando agazapada (mientras me cubría la cabeza y rodeaba con mis brazos el ceda el paso) a que pasaran de largo. Afortunadamente, los chavales tenían muy claro a quién pegaban y se limitaron a cebarse con él (siempre hay daños colaterales y algún codazo te llevas pero, evidentemente, no tenían ninguna intención de convertirme en su objetivo). La que no tuvo tanta suerte fue una de mis amigas... Cuando logré desposeerme del espíritu del oso y el madroño, la echamos en falta. La buscamos y, cuando la encontramos (después de que el susto pasara), nos contó que se la habían llevado por delante hasta acorralarla contra una verja a medio metro de los agresores y del agredido. Tampoco le pasó nada aunque, por lo que dice, estaba convencida de que alguna patada se llevaba... La policía llegó, todos nos tranquilizamos y pudimos seguir la fiesta con normalidad. Y para terminar y no dejaros con mal sabor de boca:
3. A las 7, cuando ya esperaba al autobús para regresar a casa (esta vez sabía que pasaba por ahí porque había visto cómo se iba uno sin mí), me llama una amiga para decirme que le haga una perdida cuando llegue a casa para saber que estoy bien y, mientras charlamos, veo que un chico, en la acera de enfrente, se separa de su grupo de amigos, se para a mi altura y me mira. Acto seguido, se lleva la mano a la oreja (como si estuviese sujetano un teléfono mvl) y, al ver que se rascaba la nariz justo después de hacerlo yo y que se pasaba la mano por el pelo justo después de haberlo hecho yo, me huelo que es posible; que hay alguna probabilidad (por remota que parezca) de que esté imitando mis gestos... Así que me río y se lo comento a mi amiga. En vista del panorama, decido gesticular mucho muy deprisa y veo que él intenta seguirme el ritmo. Lo consigue y lo hace muy bien y, cuando se cansa, me grita desde ese lado de la calle: _ ¡Dame tu teléfono! Y le digo: _ ¡No, lo siento! ¡Lo estoy utilizando! Él se ríe y, antes de poder decir nada más, un autobús pasa por delante de él (no es que le atropelle; él estaba detrás de la valla... Es que había tráfico y la circulación interrumpió el momento). Cuando ha pasado, se hace un silencio y, sus amigos, le dicen desde la marquesina: _ ¡Tío! ¡Vamos! Él se despidió haciendo un gesto con la mano (como no podía ser de otro modo), yo le respondí de la misma forma y después se subió al autobús para irse (evidentemente, en dirección contraria a la mía).
FIN.
(Mentira) Nota: vaaale... Puede que lo de que Pocholo a mi lao es un principiante sea algo exagerado.
El otro día fui a comprar espuma para el pelo. Yo normalmente lo llevo liso pero para el verano me apetecía llevarlo rizado porque es más cómodo para los días de Warner (que son muchos), piscina y calor.
El caso es que hace años lo llevé así pero se ve que he perdido la práctica y, sinceramente, tuve muchos problemas a la hora de seleccionar el producto adecuado...
Llego a la estantería de la sección de espumas (evidentemente) y me voy concretamente a la de Fructis.
Una vez allí, leo que en uno de los frascos pone: espumarizosdefinidos.
Pues ya está, ¿no? Ésta está bien... Claro, yo veo eso y me digo: María, coge esa porque tú quieres que el rizo sea definido... Así que ilusa de mí, estiro mi brazo, firme y decidida a llevarme ese frasco cuando, por el rabillo del ojo, veo que justo al lado hay otro en el que se puede leer: espumarizosmarcados.
¡Hostia! ¿Y ahora qué? ¿Quiero los rizosdefinidos o quiero los rizosmarcados? Debe de ser importante la diferencia porque si no, no sacarían dos frascos distintos...
Así que miro los de alrededor para ver si algún otro me saca de dudas y me ayuda a comprender pero, para más inri, no sólo no me ayuda sino que me lía más porque observo y veo: espumaondasmarcadas.
¡Anda mi madre! ¡No es lo mismo ondas que rizos! Estoy perdiendo mucho como mujer y como persona, eh... Ya no sé si quiero rizos u ondas. Me paro a mirar la letra pequeña. "Espumaondasmarcadasdefiney marca las ondas". Vale. De éste sabemos que las marca y las define. Guay. Pero... son ondas, no rizos... Sigo leyendo. "Resultado natural, con movimiento. Cabello sano y brillante". Sí. Eso me convence. Definitivamente. ¿Quién no quiere poder mover con naturalidad el pelo? Y, si encima brilla y está sano, ¡mejor que mejor!
Pero, por curiosidad, voy a mira los otros frascos porque ahí debe de estar la diferencia, tonta l' aba.
Miro la letra pequeña de la espumarizosdefinidos y leo: rizos vivos y elásticos. Anti-encrespamiento 24h. Cabello sano y brillante. Jooder. Es que ésta es anti-encrespamiento... Eso son muchos puntos a favor, claro está. ¡Y encima dura 24h.! ¿Eso será mucho o poco? Y, en la que no pone nada, ¿significa que dura más o menos de 24h.?
A ver, Mery, mira con atención la espumarizosmarcados y decídete. "Moldea y mantiene el peinado aportando volúmen y sin acartonar". ¡Puf! ¡Fíjate! ¡No acartona! Es que eso es importante también...
Mira, está claro que un profesional se reiría de ti por no conocer la diferencia entre rizos y ondas y marcados y definidos pero, como tú no eres profesional y no tienes obligación de saberlo, escoge una con indiferencia como si supieras lo que haces y listo.
Y eso es lo que hice. Al final ganó la espumaondasmarcadas y, de momento, mi pelo está... ¿bien?
Es lo que tiene la ignorancia, que luego sales de cualquier forma a la calle. Pudiendo yo llevar un pelo rizadico y definido, tengo que conformarme con las puñeteras y simples ondas marcadas.
(Esta industria del cuidado capilar nos viene grande a todos... Nos sueltan ahí; al mercao, sin preparación y sin na como el que suelta carne cruda a los lobos. Sin miramento ninguno. Y si no sabes que espuma coger, te jodes...).
Quiero reconocer ante todo que me avergüenzo sobremanera de lo que me proporcionará un material de primera para redactar esta entrada.
Además es de esas cosas que te hacen sentir ridículo incluso estando solo en una habitación. De hecho, yo no puedo evitar insultarme, sonreirme y golpearme a mí misma con la mano en la frente cada vez que lo pienso.
Una tarde fui con mi madre al cine y, mientras ella sacaba las entradas, yo decidí ir a comprar unos bocadillos. Me puse a la cola, esperé mi turno, llegó y esperé de nuevo hasta que me trajeron lo que había pedido.
Mientras tanto, un señor que había a mi lado tomando un café de pie junto a la barra me saludó. Debía tener unos 35 pero claro, después de conocer el desenlace de todo, ya no puedo asegurar nada...
- Hola (me dijo con voz de tío interesante y sabiondo). - Hola (le respondí con voz de notehagaselinteresante,gañán después de examinarle de arriba a abajo para asegurarme de que no le conocía). - ¿Quieres un café? - Pues no, gracias. No me gusta el café (es cierto pero, cuanto más borde e inaccesible pareciera yo, mejor; cualquier excusa era buena). - Y... ¿un chicle de menta? - Menos; acabo de pedir un bocadillo. - ¿Cómo te llamas? - ¿En serio piensas que estoy dispuesta a contestarte? Para ti el lenguaje corporal es una mera leyenda, ¿verdad? - Entonces, ¿no me dejas invitarte a nada? - Oye, ¿por qué no te vas a acosar a otra, pesao?
Y con las mismas cogí mis bocadillos (me los acababan de traer) y me fui a reunirme con mi madre. Enseguida se lo conté, claro y juntas bromeamos sobre lo mal que lo pasaría si fuese a ver la misma peli que nosotras y nos tocara en el asiento de al lado o algo así.
Bueno pues, después de todo, entramos en la sala, nos acomodamos en nuestras butacas y acto seguido vemos aparecer al tío que me había estado hostigando hacía sólo diez minutos.
Pero, para nuestra sorpresa (y seguramente la de todos vosotros), no estaba solo. Iba en un grupo con más señores (más o menos de su misma edad) y una chica joven al frente; encabezándolo, que muy amablemente les hablaba sobre la peliculita que iban a ver. Era cariñosa y simpática con ellos y, por lo que pudimos ver, estaba a cargo de todos... Les ayudó a encontrar sus asientos y les acompañó hasta ellos de uno en uno. Una vez sentados (y lo que me sirvió como prueba definitiva e irrefutable de lo idiota que puedo llegar a ser), ella les preguntó muy animada:
- ¿Vamos a ver esta peliculita y a pasarlo bien?
Y todos (incluído el acosador), respondieron que sí ilusionados mientras aplaudían y botaban de alegría y emoción sobre sus asientos...
Para el que todavía no lo tenga claro, eran un grupo de personas discapacitadas y la verdad es que a quien menos se le notaba de todos era al del chicle y el café.
¿Qué queréis que os diga? Me sentí fatal y mi madre se rió de mí durante tooda la tarde. Pero eso sólo fue hasta que llegamos a casa. Entonces se rieron de mí ella, mi hermano y mi padre durante tooda la tarde y yo me fui a llorar del sentimiento de culpa que tenía.
En serio, no se lo noté. Normalmente hay algún rasgo en la cara que te hace darte cuenta de esas cosas inmediatamente pero, en su caso, no lo había.
En fin, supongo que en ese grupo faltaba yo y sólo espero que esta entrada me sirva de redención para dejar de sentirme mal por aquello.
A ver, voy a redactar esta entrada con toda la dificultad del mundo sólo para que José M. se quede tranquilo... José M., va por ti:
Este sábado he tenido una comunión. Recuerdo haber madrugado para arreglarme (no os digo la hora para que no os de un infarto de miocardio al leerlo), recuerdo haberme arreglado, recuerdo haber preparado mi mini bolso de fiesta con las cosas más necesarias e imprescindibles tales como el colorete, su brocha, la raya de ojos y el pintalabios y recuerdo, sobre todo, haber pedido a mi padre que llevase mi mvl en el bolsillo de su chaqueta porque en mi bolso ya no cabían más cosas necesaias e imprescindibles.
A las 12:00h. de la mañana ya estábamos todos en la iglesia. Mis primos iban a comulgar así que, como es lógico, el cura había comenzado el sermón y los invitados (prestando o fingiendo que prestábamos atención) guardábamos silencio; como Dios manda. (Esto último que conste que ha sido un gag; un guiño premeditado acorde con la situación ;) ).
Yo me coloqué en el tercer banco de la izquierda y mi padre se quedó al fondo, de pie, con la mayoría de agnósticos y ateos (yo también soy atea pero soy más cotilla que otra cosa y quería sopar y enterarme de todo lo que sucediera desde una buena posición).
A las 12:04h. exactamente, el cura cesa en su misión de hacernos conocedores de los inescrutables caminos del señor cuando un sonido estruendoso y obviamente inoportuno le interrumpe alterando la paz de la pequeña ermita...
Automáticamente supe que "River deep, mountain high" de Celine Dion no era una de las canciones del repertorio del coro sino la melodía de mi mvl. Mvl que mi padre llevaba en su bolsillo y que, siendo el mismo modelo que el suyo, no fue capaz de apagar hasta bien entradita la canción.
Todo el mundo se dio la vuelta para mirar con mala cara al impresentable que se había olvidado de apagar el mvl en una ceremonia tan importante para dos críos inocentes y entrañables que estaban celebrando junto a sus seres queridos el que hasta entonces sería el día más importante y feliz de sus vidas mientras por sus cabezas, seguamente, rondaba la frase "tú no deberías ser el protagonista"...
Según el testimonio de mi padre, eso vibraba tanto que se salía solo del bolsillo.
Además, el volúmen estaba a tope y es un mvl bastante nuevo así que el sonido es prácticamente impecable.
Él sólo recuerda haber levantado la mirada y haber visto a un montón de gente dada la vuelta, mirándole pero lo cierto es que dejó de ser el centro de atención cuando yo empecé a reirme a carcajada limpia sin poder parar.
Entonces se giraron de nuevo para mirar al principio de la iglesia y poder ver quién era la de la risa floja y descontrolada así que supongo que con eso su reputación quedó intacta.
Obviamente, a la salida se encargó de que quedara claro que el error había sido mío y que él era inocente de todo cargo pero, aún así, fue la gran excusa del día para poder reirnos de alguien; así somos nosotros. :)
Ésta es la famosa canción y se la dedico a mi padre. Un beso, ¡escandaloso!
* Imagináos esa pedazo de intoducción musical rockera quebrantando la armonía de la iglesia... Fue genial, la verdad. A mí sólo me faltó quitarle el micro al cura para ponerme a cantar y a bailar. De hecho, me extraña que nadie me pidiese que se la pasara para tenerla también como politono...
Lo del cargador de mi móvil lo entiendo; fue muerte natural. (Es natural que deje de funcionar si el perro lo ha mordido y dejado en carne viva) pero, como amputamos y cicatrizó, la verdad, pensé que sobreviviría...
Al dejar el cable pelao con una brecha en todo el centro no hacía bien el contacto así que mi tío cortó para sanear y empalmó y el cargador volvió a funcionar pero claro, si luego llego yo (iba con prisa, con mucha prisa) y tiro de él justo por donde estaba la cinta protectora adesiva para sacarlo de debajo de la mesa y el pobre se engancha con la misma tropezando con una de las patas, pasa lo que pasa...
Me quedé con la punta de la clavija y la cinta adesiva en la mano mientras el resto del cargador se quedaba en el suelo con los cables despeluchados.
Vaale... Ya tengo otro y ya puedo cargar mi móvil pero, ¿qué hay de la batería del ordenador?
Yo creo que esta vez el perro no ha tenido nada que ver y se debe más bien a que, como es un portátil y está todo el rato pa' allá y pa' acá, el cable se ha retorcido demasiado justo por donde se une con la clavijita y se está empezando a pelar. Entre la clavija y el cable hay un fuelle para dar más movilidad al cable... ¿Para qué coño quiero yo que el cable tenga movilidad? ¡Y menos por esa zona! Bueno, a lo mejor no es para eso pero, en cualquier caso, ¿es que no saben el trajín que me traigo yo con los cables? Qué poca vista tienen estos queremosserigualdericosqueBill. (Harían cualquier cosa porque regresaras a la tienda a por un cable nuevo).
Hasta ahora he encontrado la forma de que se quede quieto y el ordenador se cargue poco a poco pero claro, estar sujetando y haciendo presión hacia la computadora mientras escribes con una sola mano no es muy cómodo que digamos...
De vez en cuando parece que coje bien la postura y se queda quieto pero, ¿cuánto durará?
Es una ansiedad tremenda saber que algún día fallecerá y no saber cuándo.
Si lo supiera, podría planear algunas cosas (como comprar un cable nuevo con una fecha límite (yo lo dejo todo para el último día)) pero, así, ¡es estresante!
Le dedico unos cinco minutos al día para que se quede como quiero, me alejo con cuidado como si de un campo de minas antipersonas se tratase para no tocar nada y, cuando lo he conseguido, me doy la vuelta para ver si sigue como lo dejé y me encuentro con que la lucecita azul se ha apagado. (Supongo que torcido y pillado con la base del ordenador no es su postura natural). El cable vuelve solo a su naturaleza y yo a la mía (a colocarlo de nuevo).
Hoy es domingo. No creo que nadie abra la tienda para dejar que yo compre un cable nuevo para la batería de mi ordenador pero prometo que, si aguanta el día de hoy, mañana sin falta compro uno nuevo.
La bitácora es un elemento cilíndrico y de madera que los barcos tienen junto al timón. Antiguamente se guardaba en ella el llamado cuaderno de bitácora. En este cuaderno, los navegantes escribían y anotaban todas las experiencias vividas durante su viaje. Yo he encontrado cierta similitud entre el diario de navegantes y la historia de nuestras vidas, por lo que ése será el título de mi blog; ya que analizaré y contaré cosas sobre mí y mi gran viaje. Espero que os gusten mis teorías y mi particular visión sobre el mundo. Quién sabe, tal vez alguien se sienta identificado...
- ES LA ÚNICA PERSONA QUE TE ENTIENDE PORQUE, EN REALIDAD, ES LA ÚNICA PERSONA QUE NO TE CONOCE DE VERDAD. - A VECES MI IMAGINACIÓN ME JUEGA MALAS PASADAS. LOGRA QUE ME ADELANTE A LOS ACONTECIMIENTOS DANDO POR HECHO COSAS QUE, EN REALIDAD, NO HAN PASADO. - HAY GENTE QUE DICE QUE ME CONOCE PERO YO NO SÉ SI CREERLES. - EL MUNDO ME HA HECHO ASÍ Y AHORA ME TOCA A MÍ CORREGIRLO. - TENEMOS UNA VIDA EN COMÚN, SOLO QUE ÉL TODAVÍA NO LO SABE... - TAN PRONTO COMO LLEGASTE, TE IRÁS. - YO ME HE HECHO A MÍ MISMO Y AHORA SÓLO ME ENTIENDO YO. - CUANDO TENGA DUDAS PREGUNTARÉ PERO CUANDO ESTÉ SEGURA PREFERIRÉ EQUIVOCARME CON MIS ERRORES QUE CON LOS DE OTRO. - TODO TIENE SOLUCIÓN. OTRA COSA ES QUE LA SOLUCIÓN NO SEA LA QUE ESPERAMOS... - NO IMPORTA LO INTELIGENTE QUE SEAS, NO IMPORTAN LOS CONOCIMIENTOS QUE TENGAS, NO IMPORTA CÓMO RAZONES... SIEMPRE VA A HABER GENTE QUE NO TE ENTIENDA.
Me encantaría proporcionar más datos personales pero es que, son personales...
Como mucho, puedo poner mis aficiones:
-Me gustan "el cine palomitas" (ese que se hace únicamente con el objetivo de entretener y de obtener ganancias por ello) y el que va más allá de lo puramente comercial (si es que eso existe realmente) y cuyas finalidades son mostrar una moraleja que lleve consigo un montón de lecturas e interpretaciones y adoctrinar al mundo con sus sanos argumentos.
-La música en general y Bon Jovi en particular.
-Y... la serie completa de "Embrujadas".