martes, 9 de junio de 2009

Pocholo a mi lao sólo es un principiante... He dicho.

Este fin de semana he ido a las fiestas de Getafe (como el fin de semana anterior) así que, además de decir lo cansada que estoy (es lo que tiene el sueño atrasao), voy a resumir cronológicamente en tres cosas lo que sucedió esta última vez.

Nota: a ver, quien dice resumir, dice esquematizar los sucesos... No voy a engañar a los lectores como los de Telecinco hacen con la audiencia. Que te anuncian durante una semana que Risto Mejode irá a "Sálvame", tú te lo crees, haces un esfuerzo sobrenatural y luchas con todas tus fuerzas por no dormir la siesta el día en cuestión después de una comida copiosa mientras el sueño y el hábito diario que has adquirido a lo largo de tu vida resuenan en tu cabeza y te dicen de forma muy sugerente "Mery, has de reposar" y luego resulta que Risto no es Risto sino un muñeco con su apariencia...
Es indignante y no pienso hacer lo mismo. Por ello me retracto de la palabra mal empleada con anterioridad y además reconozco que me resulta imposible escribir (lo que no quiere decir que lo sea; simplemente cuestiono mi capacidad para contar brevemente las cosas) sobre cómo fue mi viaje en autobús sin explicar previamente su recorrido pues, si no lo hago, no podéis entender lo que sucedió... Y, como con el autobús, con todo lo demás. No puedo resumir la historia más; carecería de sentido...

Bien, el autobús al que subo para ir a la calle principal de Getafe pasa primero por El Sector III y después se va hacia Madrid así que, básicamente:

1. Cuando iba en el autobús, me di cuenta de que no estaba haciendo el recorrido habitual y me convencí de que sería por las obras. En principio así era pero, cuando un señor subió y el conductor le preguntó "¿a Madrid, verdad?", observé que algo no iba bien. Únicamente podían pasar dos cosas: o que sólo quedaran un par de paradas en Getafe y después se incorporaría a la carretera que va hacia Madrid (el señor no iba a coger un bus para Getafe quedando sólo dos paradas) o que sólo quedara UNA parada en Getafe y después se incorporaría a la carretera que va hacia Madrid (el señor no va a coger un bus para una sola parada).

Entonces fue cuando descubrí que estaba jodida. Yo pensaba que, aunque no hiciera el recorrido habitual debido a las obras, la segunda mitad del trayecto sería la de siempre porque así es como es siempre que hay obras... (Las obras siempre son en el mismo sitio, ¿vale?) Así que, al oir eso y llegar a todas esas conclusiones sobre las paradas en décimas de segundo (yo es que soy una bala atando cabos), me levanté corriendo hacia el conductor y le pregunté:
_ ¿Es que ya no pasa usted por la calle Madrid? (La calle principal de Getafe).
_ No. (Me respondió). Hemos cambiado el recorrido por las fiestas...
_ ¿Por las fiestas? ¿Y qué hay de las obras? ¿¡Es que ya nadie cambia los recorridos por las obras!? ¡Maldita sea! ¿¡Y qué hago ahora!? (Mis sombras de ojos azul turquesa ya no dulcificaban tanto mis facciones).
_ Pues bájate aquí y vas por esa calle todo recto hasta llegar a la estación de Getafe Central...

Vale. Por fin una frase que me resultaba familiar: estación Getafe Central. Me explico. Yo no salgo casi nunca de fiesta (excepto estos dos últimos fines de semana) así que no conozco mi ciudad porque, cuando me muevo por ella, voy en transporte público y cojo el que más cerca me deje del lugar al que quiero ir así que no estoy acostumbrada a patearme las calles... (Sólo conozco a la perfección los lugares más significativos y esa estación lo es). Por eso esa frase era tan importante. Porque tú me sueltas ahí, donde se encontraba el autobús, a la una de la madrugada y sin decirme esas tres palabras y me muero de un infarto porque no sé dónde estoy. Pero, sabiendo eso, me limité a seguir el gran palo rojo con el símbolo de Renfe hasta que llegué y esperé a que llegaran mis amigas (os recuerdo que yo había quedado en otro sitio). Superado esto:

2. A mitad de la noche, en plena calle y mientras disfrutábamos de un buen ambiente, vemos que una manada de seres humanos se dirige corriendo despavorida hacia nuestro grupo. ¿Qué pasa? (Nos preguntamos). Acto seguido, vemos que también se dirigen hacia nosotros un grupo de cinco tíos pegándole una paliza a otro... Entonces lo entendimos y decidimos correr como una manada de seres humanos en peligro de extinción para evitarles pero la curiosidad mató al gato. Era demasiado tarde. Los jóvenes agresivillos me llevaron por delante golpeándome LIGERAMENTE en un brazo. Ante esa situación, me agarré a una señal de tráfico (aunque no sin antes insultarles con mi cruel retórica... Pues todos sabemos que eso, doler a lo mejor no duele, pero desmoraliza que te cagas) y esperé rezando agazapada (mientras me cubría la cabeza y rodeaba con mis brazos el ceda el paso) a que pasaran de largo. Afortunadamente, los chavales tenían muy claro a quién pegaban y se limitaron a cebarse con él (siempre hay daños colaterales y algún codazo te llevas pero, evidentemente, no tenían ninguna intención de convertirme en su objetivo). La que no tuvo tanta suerte fue una de mis amigas... Cuando logré desposeerme del espíritu del oso y el madroño, la echamos en falta. La buscamos y, cuando la encontramos (después de que el susto pasara), nos contó que se la habían llevado por delante hasta acorralarla contra una verja a medio metro de los agresores y del agredido. Tampoco le pasó nada aunque, por lo que dice, estaba convencida de que alguna patada se llevaba... La policía llegó, todos nos tranquilizamos y pudimos seguir la fiesta con normalidad. Y para terminar y no dejaros con mal sabor de boca:

3. A las 7, cuando ya esperaba al autobús para regresar a casa (esta vez sabía que pasaba por ahí porque había visto cómo se iba uno sin mí), me llama una amiga para decirme que le haga una perdida cuando llegue a casa para saber que estoy bien y, mientras charlamos, veo que un chico, en la acera de enfrente, se separa de su grupo de amigos, se para a mi altura y me mira. Acto seguido, se lleva la mano a la oreja (como si estuviese sujetano un teléfono mvl) y, al ver que se rascaba la nariz justo después de hacerlo yo y que se pasaba la mano por el pelo justo después de haberlo hecho yo, me huelo que es posible; que hay alguna probabilidad (por remota que parezca) de que esté imitando mis gestos... Así que me río y se lo comento a mi amiga. En vista del panorama, decido gesticular mucho muy deprisa y veo que él intenta seguirme el ritmo. Lo consigue y lo hace muy bien y, cuando se cansa, me grita desde ese lado de la calle:
_ ¡Dame tu teléfono!
Y le digo:
_ ¡No, lo siento! ¡Lo estoy utilizando!
Él se ríe y, antes de poder decir nada más, un autobús pasa por delante de él (no es que le atropelle; él estaba detrás de la valla... Es que había tráfico y la circulación interrumpió el momento). Cuando ha pasado, se hace un silencio y, sus amigos, le dicen desde la marquesina:
_ ¡Tío! ¡Vamos!
Él se despidió haciendo un gesto con la mano (como no podía ser de otro modo), yo le respondí de la misma forma y después se subió al autobús para irse (evidentemente, en dirección contraria a la mía).

FIN.

(Mentira) Nota: vaaale... Puede que lo de que Pocholo a mi lao es un principiante sea algo exagerado.

miércoles, 3 de junio de 2009

Garnier pa liar, Garnier Ideal.

El otro día fui a comprar espuma para el pelo. Yo normalmente lo llevo liso pero para el verano me apetecía llevarlo rizado porque es más cómodo para los días de Warner (que son muchos), piscina y calor.

El caso es que hace años lo llevé así pero se ve que he perdido la práctica y, sinceramente, tuve muchos problemas a la hora de seleccionar el producto adecuado...

Llego a la estantería de la sección de espumas (evidentemente) y me voy concretamente a la de Fructis.

Una vez allí, leo que en uno de los frascos pone: espuma rizos definidos.

Pues ya está, ¿no? Ésta está bien... Claro, yo veo eso y me digo: María, coge esa porque tú quieres que el rizo sea definido... Así que ilusa de mí, estiro mi brazo, firme y decidida a llevarme ese frasco cuando, por el rabillo del ojo, veo que justo al lado hay otro en el que se puede leer: espuma rizos marcados.

¡Hostia! ¿Y ahora qué? ¿Quiero los rizos definidos o quiero los rizos marcados? Debe de ser importante la diferencia porque si no, no sacarían dos frascos distintos...

Así que miro los de alrededor para ver si algún otro me saca de dudas y me ayuda a comprender pero, para más inri, no sólo no me ayuda sino que me lía más porque observo y veo: espuma ondas marcadas.

¡Anda mi madre! ¡No es lo mismo ondas que rizos! Estoy perdiendo mucho como mujer y como persona, eh... Ya no sé si quiero rizos u ondas. Me paro a mirar la letra pequeña. "Espuma ondas marcadas define y marca las ondas". Vale. De éste sabemos que las marca y las define. Guay. Pero... son ondas, no rizos... Sigo leyendo. "Resultado natural, con movimiento. Cabello sano y brillante". Sí. Eso me convence. Definitivamente. ¿Quién no quiere poder mover con naturalidad el pelo? Y, si encima brilla y está sano, ¡mejor que mejor!

Pero, por curiosidad, voy a mira los otros frascos porque ahí debe de estar la diferencia, tonta l' aba.

Miro la letra pequeña de la espuma rizos definidos y leo: rizos vivos y elásticos. Anti-encrespamiento 24h. Cabello sano y brillante. Jooder. Es que ésta es anti-encrespamiento... Eso son muchos puntos a favor, claro está. ¡Y encima dura 24h.! ¿Eso será mucho o poco? Y, en la que no pone nada, ¿significa que dura más o menos de 24h.?

A ver, Mery, mira con atención la espuma rizos marcados y decídete. "Moldea y mantiene el peinado aportando volúmen y sin acartonar". ¡Puf! ¡Fíjate! ¡No acartona! Es que eso es importante también...

Mira, está claro que un profesional se reiría de ti por no conocer la diferencia entre rizos y ondas y marcados y definidos pero, como tú no eres profesional y no tienes obligación de saberlo, escoge una con indiferencia como si supieras lo que haces y listo.

Y eso es lo que hice. Al final ganó la espuma ondas marcadas y, de momento, mi pelo está... ¿bien?

Es lo que tiene la ignorancia, que luego sales de cualquier forma a la calle. Pudiendo yo llevar un pelo rizadico y definido, tengo que conformarme con las puñeteras y simples ondas marcadas.

(Esta industria del cuidado capilar nos viene grande a todos... Nos sueltan ahí; al mercao, sin preparación y sin na como el que suelta carne cruda a los lobos. Sin miramento ninguno. Y si no sabes que espuma coger, te jodes...).

martes, 19 de mayo de 2009

Un chicle de menta para una chica demente

Quiero reconocer ante todo que me avergüenzo sobremanera de lo que me proporcionará un material de primera para redactar esta entrada.

Además es de esas cosas que te hacen sentir ridículo incluso estando solo en una habitación. De hecho, yo no puedo evitar insultarme, sonreirme y golpearme a mí misma con la mano en la frente cada vez que lo pienso.

Una tarde fui con mi madre al cine y, mientras ella sacaba las entradas, yo decidí ir a comprar unos bocadillos. Me puse a la cola, esperé mi turno, llegó y esperé de nuevo hasta que me trajeron lo que había pedido.

Mientras tanto, un señor que había a mi lado tomando un café de pie junto a la barra me saludó. Debía tener unos 35 pero claro, después de conocer el desenlace de todo, ya no puedo asegurar nada...

- Hola (me dijo con voz de tío interesante y sabiondo).
- Hola (le respondí con voz de notehagaselinteresante,gañán después de examinarle de arriba a abajo para asegurarme de que no le conocía).
- ¿Quieres un café?
- Pues no, gracias. No me gusta el café (es cierto pero, cuanto más borde e inaccesible pareciera yo, mejor; cualquier excusa era buena).
- Y... ¿un chicle de menta?
- Menos; acabo de pedir un bocadillo.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿En serio piensas que estoy dispuesta a contestarte? Para ti el lenguaje corporal es una mera leyenda, ¿verdad?
- Entonces, ¿no me dejas invitarte a nada?
- Oye, ¿por qué no te vas a acosar a otra, pesao?

Y con las mismas cogí mis bocadillos (me los acababan de traer) y me fui a reunirme con mi madre. Enseguida se lo conté, claro y juntas bromeamos sobre lo mal que lo pasaría si fuese a ver la misma peli que nosotras y nos tocara en el asiento de al lado o algo así.

Bueno pues, después de todo, entramos en la sala, nos acomodamos en nuestras butacas y acto seguido vemos aparecer al tío que me había estado hostigando hacía sólo diez minutos.

Pero, para nuestra sorpresa (y seguramente la de todos vosotros), no estaba solo. Iba en un grupo con más señores (más o menos de su misma edad) y una chica joven al frente; encabezándolo, que muy amablemente les hablaba sobre la peliculita que iban a ver. Era cariñosa y simpática con ellos y, por lo que pudimos ver, estaba a cargo de todos... Les ayudó a encontrar sus asientos y les acompañó hasta ellos de uno en uno. Una vez sentados (y lo que me sirvió como prueba definitiva e irrefutable de lo idiota que puedo llegar a ser), ella les preguntó muy animada:

- ¿Vamos a ver esta peliculita y a pasarlo bien?

Y todos (incluído el acosador), respondieron que sí ilusionados mientras aplaudían y botaban de alegría y emoción sobre sus asientos...

Para el que todavía no lo tenga claro, eran un grupo de personas discapacitadas y la verdad es que a quien menos se le notaba de todos era al del chicle y el café.

¿Qué queréis que os diga? Me sentí fatal y mi madre se rió de mí durante tooda la tarde. Pero eso sólo fue hasta que llegamos a casa. Entonces se rieron de mí ella, mi hermano y mi padre durante tooda la tarde y yo me fui a llorar del sentimiento de culpa que tenía.

En serio, no se lo noté. Normalmente hay algún rasgo en la cara que te hace darte cuenta de esas cosas inmediatamente pero, en su caso, no lo había.

En fin, supongo que en ese grupo faltaba yo y sólo espero que esta entrada me sirva de redención para dejar de sentirme mal por aquello.

martes, 12 de mayo de 2009

Ni Goopy Goldberg en "Sister Act"...

A ver, voy a redactar esta entrada con toda la dificultad del mundo sólo para que José M. se quede tranquilo... José M., va por ti:

Este sábado he tenido una comunión. Recuerdo haber madrugado para arreglarme (no os digo la hora para que no os de un infarto de miocardio al leerlo), recuerdo haberme arreglado, recuerdo haber preparado mi mini bolso de fiesta con las cosas más necesarias e imprescindibles tales como el colorete, su brocha, la raya de ojos y el pintalabios y recuerdo, sobre todo, haber pedido a mi padre que llevase mi mvl en el bolsillo de su chaqueta porque en mi bolso ya no cabían más cosas necesaias e imprescindibles.

A las 12:00h. de la mañana ya estábamos todos en la iglesia. Mis primos iban a comulgar así que, como es lógico, el cura había comenzado el sermón y los invitados (prestando o fingiendo que prestábamos atención) guardábamos silencio; como Dios manda. (Esto último que conste que ha sido un gag; un guiño premeditado acorde con la situación ;) ).

Yo me coloqué en el tercer banco de la izquierda y mi padre se quedó al fondo, de pie, con la mayoría de agnósticos y ateos (yo también soy atea pero soy más cotilla que otra cosa y quería sopar y enterarme de todo lo que sucediera desde una buena posición).

A las 12:04h. exactamente, el cura cesa en su misión de hacernos conocedores de los inescrutables caminos del señor cuando un sonido estruendoso y obviamente inoportuno le interrumpe alterando la paz de la pequeña ermita...

Automáticamente supe que "River deep, mountain high" de Celine Dion no era una de las canciones del repertorio del coro sino la melodía de mi mvl. Mvl que mi padre llevaba en su bolsillo y que, siendo el mismo modelo que el suyo, no fue capaz de apagar hasta bien entradita la canción.

Todo el mundo se dio la vuelta para mirar con mala cara al impresentable que se había olvidado de apagar el mvl en una ceremonia tan importante para dos críos inocentes y entrañables que estaban celebrando junto a sus seres queridos el que hasta entonces sería el día más importante y feliz de sus vidas mientras por sus cabezas, seguamente, rondaba la frase "tú no deberías ser el protagonista"...

Según el testimonio de mi padre, eso vibraba tanto que se salía solo del bolsillo.

Además, el volúmen estaba a tope y es un mvl bastante nuevo así que el sonido es prácticamente impecable.

Él sólo recuerda haber levantado la mirada y haber visto a un montón de gente dada la vuelta, mirándole pero lo cierto es que dejó de ser el centro de atención cuando yo empecé a reirme a carcajada limpia sin poder parar.

Entonces se giraron de nuevo para mirar al principio de la iglesia y poder ver quién era la de la risa floja y descontrolada así que supongo que con eso su reputación quedó intacta.

Obviamente, a la salida se encargó de que quedara claro que el error había sido mío y que él era inocente de todo cargo pero, aún así, fue la gran excusa del día para poder reirnos de alguien; así somos nosotros. :)

Ésta es la famosa canción y se la dedico a mi padre. Un beso, ¡escandaloso!

* Imagináos esa pedazo de intoducción musical rockera quebrantando la armonía de la iglesia... Fue genial, la verdad. A mí sólo me faltó quitarle el micro al cura para ponerme a cantar y a bailar. De hecho, me extraña que nadie me pidiese que se la pasara para tenerla también como politono...


domingo, 26 de abril de 2009

Se me han cruzado los cables

¿¡Qué me pasa a mí últimamente con los cables!?

Lo del cargador de mi móvil lo entiendo; fue muerte natural. (Es natural que deje de funcionar si el perro lo ha mordido y dejado en carne viva) pero, como amputamos y cicatrizó, la verdad, pensé que sobreviviría...

Al dejar el cable pelao con una brecha en todo el centro no hacía bien el contacto así que mi tío cortó para sanear y empalmó y el cargador volvió a funcionar pero claro, si luego llego yo (iba con prisa, con mucha prisa) y tiro de él justo por donde estaba la cinta protectora adesiva para sacarlo de debajo de la mesa y el pobre se engancha con la misma tropezando con una de las patas, pasa lo que pasa...

Me quedé con la punta de la clavija y la cinta adesiva en la mano mientras el resto del cargador se quedaba en el suelo con los cables despeluchados.

Vaale... Ya tengo otro y ya puedo cargar mi móvil pero, ¿qué hay de la batería del ordenador?

Yo creo que esta vez el perro no ha tenido nada que ver y se debe más bien a que, como es un portátil y está todo el rato pa' allá y pa' acá, el cable se ha retorcido demasiado justo por donde se une con la clavijita y se está empezando a pelar. Entre la clavija y el cable hay un fuelle para dar más movilidad al cable... ¿Para qué coño quiero yo que el cable tenga movilidad? ¡Y menos por esa zona! Bueno, a lo mejor no es para eso pero, en cualquier caso, ¿es que no saben el trajín que me traigo yo con los cables? Qué poca vista tienen estos queremosserigualdericosqueBill. (Harían cualquier cosa porque regresaras a la tienda a por un cable nuevo).

Hasta ahora he encontrado la forma de que se quede quieto y el ordenador se cargue poco a poco pero claro, estar sujetando y haciendo presión hacia la computadora mientras escribes con una sola mano no es muy cómodo que digamos...

De vez en cuando parece que coje bien la postura y se queda quieto pero, ¿cuánto durará?

Es una ansiedad tremenda saber que algún día fallecerá y no saber cuándo.

Si lo supiera, podría planear algunas cosas (como comprar un cable nuevo con una fecha límite (yo lo dejo todo para el último día)) pero, así, ¡es estresante!

Le dedico unos cinco minutos al día para que se quede como quiero, me alejo con cuidado como si de un campo de minas antipersonas se tratase para no tocar nada y, cuando lo he conseguido, me doy la vuelta para ver si sigue como lo dejé y me encuentro con que la lucecita azul se ha apagado. (Supongo que torcido y pillado con la base del ordenador no es su postura natural). El cable vuelve solo a su naturaleza y yo a la mía (a colocarlo de nuevo).

Hoy es domingo. No creo que nadie abra la tienda para dejar que yo compre un cable nuevo para la batería de mi ordenador pero prometo que, si aguanta el día de hoy, mañana sin falta compro uno nuevo.

viernes, 17 de abril de 2009

Almas Gemelas

Esta entrada está dedicada a Natalia (tú ya sabes quién eres).

*Me gustaría añadir para no plagiar descaradamente a los guionistas de Hollywood que la frase escrita entre paréntesis es de la película "Nunca me han besado" y la he puesto porque pega en el contexto y me encanta.

Dicho esto y dicho: Natalia, si no has visto esa peli dímelo y te la dejo porque te encantará, comienzo con la entrada.

Hace un par de días fui a un restaurante de toda la vida del Señor que hay en un centro comercial a tomarme una coca-cola (para variar y salir de la rutina, por supuesto) y empecé a entablar conversación con la chica que atendía en la barra. Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que teníamos muchísimas cosas en común así que quedamos para vernos al día siguiente porque ella libraba.

A otro día estuvimos de compras, chismorreamos un poco sobre chicos, pusimos verde a alguna que otra súper modelo divina de la muerte a la que envidiamos de forma inconsciente y más tarde comimos en el restaurante en el que ella trabaja mientras nos contábamos nuestras vidas.

Después de esto seguramente os estéis preguntando por qué narices vamos a comer en su día libre al lugar donde pasa unas doce horas diarias, ¿no? (Y, si no, preguntáoslo).
Bien, antes de daros la explicación, lo más lógico es que deduzcáis que la va a haber e intentéis elucubrar cuál sería la más lógica (y, si no, hacedlo).
Una vez hayáis cumplido, lo más racional sería que hubiéseis llegado a la conclusión de que, como ella trabaja alli, la comida nos saldría gratis, ¿verdad?
Bueno pues no.
Siento haberos hecho perder el tiempo pensando y leyendo tonterías porque, en realidad, el único motivo por el que fuimos en su día libre al lugar donde pasa doce horas diarias era el de variar y salir de la rutina, por supuesto.
El caso es que me invitó y comimos de maravilla; a nuestro gusto (muy parecido, por cierto).

*¡Fuera la cebolla si no es triturada y en alguna salsa! Y... ¡Viva el solomillo y las gambas a la plancha!

Qué queréis que os diga... A mí me encanta el restaurante, ella es rarita para comer (como yo), ahí conocen sus gustos y además estábamos en el mismo centro comercial... Blanco y en botella, Cozagón.

Por la tarde se vino a mi casa e hicimos sesión de estética. El maquillaje y el secador fueron los invitados de honor.

Hoy he vuelto a visitarla. Hemos merendado (esta vez hambuerguesas del McDonalds, ¡nada de comida de restaurante!) y hemos hecho una lista con nuestros propósitos a corto, medio y largo plazo (yo creía que era la única que hacía esa clase de cosas y resulta que no estoy sola en el mundo). Con algunos hemos tenido problemas y no hemos sabido catalogarlos pero tenemos claro que las clases de bailes de salón y el carné de conducir nos apetecen muchísimo. Iremos juntas a la autoescuela dentro de poco y, cuando yo busque y encuentre un trabajo, ahorraremos para pagar las clases de interpretación en la escuela más cara de Madrid. La boda y los hijos llegarán pero primero debemos aprendernos correctamente el baile final de "Dirty Dancing" para que, cuando llegue nuestro "gran día", podamos sustituir el vals por la escena más maravillosa de nuestra película favorita... También cantaremos alguna canción a dúo y dejaremos de utilizar los bolígrafos a modo de micrófono mientras fingimos que hacemos playback con la música de fondo cuando no miran los clientes pero, hasta entonces, comenzaremos por no mordernos las uñas.

Aunque también anotamos cosas bastante más serias y personales, la realidad es que coincidimos en muchas cosas y nos hemos descubierto la una a la otra con gran emoción (nosotras nos emocionamos mucho con las cosas y, a veces, parecemos dos psicópatas) pero, con todo y con eso, yo sólo puedo esperar conocerla en profundidad porque creo que merece la pena.

En fin, un besito para ti, Natalia. Mañana por la mañana iré a verte y a ver qué más descubrimos...



sábado, 4 de abril de 2009

Depende

¿Está bien confiar en las personas o es de idiotas hacerlo? Tal vez sólo haya que confiar en quien se gane nuestra confianza...
Pero entonces, ¿qué hay de las segundas oportunidades? (Si no se confía, no te traicionan) ¿Hay que darlas o es como tropezar dos veces con la misma piedra?
¿Está bien hacer lo que crees que debes hacer o es mejor hacer lo que hay que hacer? Si haces lo primero, se podría decir que eres de los que se deja llevar por el corazón y, si haces lo segundo, de los que deciden en función de lo que su cabeza les dice...

Yo creo que lo que hago normalmente es confiar en las personas. Algunas me decepcionan, otras no.
Las que no lo hacen, tienen una parte de mí de forma incondicional y, las que sí, una segunda oportunidad.
Después de esto, si me dececionan de nuevo me siento idiota porque creo que he tropezado dos veces con la misma piedra y, si no, que he hecho bien porque estaba claro que la persona lo merecía.
También suelo hacer lo que creo que debo hacer aunque las probabilidades, estadísticas, lógica o sentido común digan lo contrario.
Si sale mal, vuelvo a sentirme idiota pero, si sale bien, la satisfacción es tremenda porque has confiado en alguien cuando nadie más lo hacía y eso te ayuda a sentirte mejor persona pero...
... Últimamente tengo más sensación de idiota que de buena, ¿por qué será?

¿He de cambiar mi modus operandi? Si lo hago habrá gente que merezca segundas oportunidades que se quede en el camino... Esa gente, por tanto, es gente que merecía la pena y una parte de mí de forma incondicional y jamás lo sabré.

¿He sido yo alguna vez de esas personas que merecían una segunda oportunidad? Seguramente.
¿Me gustaría que me la dieran alguna vez? Seguramente.
¿Me la han dado alguna vez? Seguramente.

Si me apetece dar una segunda oportunidad, ¿he de darla aunque la lógica y el sentido común (normalmente también el de mis amigas) me digan lo contrario?
Son muchas logicas y sentidos comunes pensando de la misma forma pero son también muchas las ganas que a veces se tienen de dar una segunda oportunidad... ¿Por qué?

Supongo que depende de la persona que decepciona, de con qué decepciona y de quien debe dar o negar una segunda oportunidad.

Está claro que sólo se le pueden dar segundas oportunidades a las personas que las demanden y tengan/demuestren interés en ellas porque si no, definitivamente, eres un idiota.

*Me encanta escribir. Mi sinceridad al hacerlo me ayuda y me traiciona inconscientemente. Gracias a esta entrada ahora sé por qué últimamente me siento idiota en vez de buena persona...

Muchas veces son las ganas que tenemos de dar segundas oportunidades las que nos hacen ser y comportarnos como idiotas (por lo menos a mí) pero, para lo que sigue sin haber respuesta es para ese "¿por qué?".

Yo personalmente no lo sé así que, después de esto y de lo hecho (lo hecho, hecho está), sólo me queda esperar que la sensación de... hashechoelcanelounavezmás desaparezca (sobre todo cuando tienes la mala suerte de haber descubierto el origen y la causa de una sensación tan desagradable como esa) para poder escribir sobre que, a veces, no está tan mal sentirse idiota si a cambio has descubierto algo maravilloso que está por encima del miedo al ridículo.


*Con lo felices y lo bien que viven los ignorantes, coño.

¿Para qué pensaré?
Depende...